Carta de un cura a Amarna Miller, actriz de pornografía

Copio la carta de un cura a Amarna Miller, actriz de pornografía.


Estimada Amarna:

Me presento, mi nombre es Patxi Bronchalo, y soy cura. Un cura de pueblo. Uno de esos que llamas “guardianes de la moral” (parecemos sacados de Dragones y Mazmorras). Uno mas. En mis cuatro años como sacerdote he tenido de todo, muchísimas alegrías, también momentos difíciles, y no puedo mas que dar gracias por quien soy. Ni un solo día me he arrepentido de seguir a Dios.

Quería escribirte al hilo del anuncio del Salón Erótico de Barcelona, que se ha hecho viral en Twitter. Parece un tema extraño para que yo opine. Nunca he buscado los vídeos que haces, solo quiero comentar esta publicidad que has hecho. Se que me arriesgo a burlas de todo tipo por ser cura, pero bueno, las redes sociales tienen estas cosas.

Al igual que tu, veo con preocupación la situación de nuestro país. Mas allá de lo que sale en las noticias, cada día trato con el sufrimiento de las personas. Ya te imaginarás. Familias que han perdido sus casas, jóvenes y mayores que han perdido su trabajo, inmigrantes a los que aquí nadie parece querer, personas de todo tipo rotas por problemas familiares de lo más variado. Suena duro, pero es así: casi no hay un solo día en el que no vea a una persona llorar.

También estoy de acuerdo contigo en que vivimos rodeados de hipocresía. Es verdad. No es un problema español, es un problema de la humanidad. Las personas tendemos a pensar una cosas y decir otras. A contradecirnos. No es nada nuevo que descubramos ahora. Los cristianos nos apoyamos en el Evangelio de Jesucristo y, más de la mitad de sus páginas son para advertirnos de tener mucho cuidado con ser “fariseos”. Continuamente se nos hace una llamada a la valentía, a la autenticidad y a la coherencia de vida de fe.

A los curas se nos acusa muchas veces de andar diciendo a todo el mundo lo que tiene que hacer, cómo tiene que vivir, lo que está mal… Como si fuéramos mejores que nadie. Tenemos esa fama, aunque la mayoría de la gente se sorprende muchísimo cuando nos conoce personalmente. No somos bichos raros. ¡Y hasta caemos bien! Pero detrás de esa acusación que se nos hace hay en una gran verdad que no podemos olvidar nunca, que es la de que debemos ponernos en la piel del otro antes de hablar. Sólo haciendo esto se puede ver que el sufrimiento y el dolor son los gritos del alma que se ahoga.

Como te dije, los curas solemos ver a menudo esos gritos. ¿Y qué conclusiones saco yo? Que no nos podemos engañar. No somos solo carne (si lo fuéramos, el dolor no nos ahogaría). Lo que elegimos con nuestra libertad física, lo que nos hacen los demás a nosotros con la suya, tiene consecuencias en el alma, y eso afecta a toda nuestra vida.


Gran parte de ese dolor que me encuentro es en mujeres. He conocido prostitutas con heridas profundísimas, marcadas ya para toda su vida por haber sido tratadas día tras día como objetos en vez de como personas. Ninguno de los que las usaron se pusieron en su piel.

He conocido mamás con sufrimientos atroces tras un aborto (de eso nadie suele hablar), aún muchos años después de que sucediera. Ninguno de los que las recomendaron abortar se puso en su piel, y pocos saben ahora qué hacer para que vuelvan a estar bien.

He conocido personas rotas por la pornografía. En ambos lados. Detrás de la pantalla conozco muchos hombres que son adictos, y que por ello han perdido a su mujer y sus hijos. El porno funciona igual que una droga, cada vez reclama más contenido y contenido mas fuerte para saciar a quien lo consume. Creo que con los años veremos aún más consecuencias. Y me atrevo a decir algo mas, aunque se que es políticamente incorrecto: la pornografía y la pederastia tienen mucho que ver entre sí. No nos engañemos.

Del lado de tu pantalla también pude conocer el testimonio de una chica. Es de las personas que más he visto sufrir en mi vida. Sus heridas familiares de la infancia y juventud la llevaron a ese mundo. Ella pensaba que era una especie de liberación, que trabajando así se la quería y valoraba. Una gran mentira. Tratada como un trozo de carne en un mercado sin amor. Ella lo decía, solo el amor puede llenar el alma. Y yo me pregunto, ¿eso es feminismo?, ¿así se libera la mujer? Algo falla.

No pretendo pasarme la vida diciendo a cada uno lo que tiene que hacer, es solo que he conocido mucho dolor y tengo que contarlo. No te conozco, no se si piensas mal de todos los curas, si has conocido alguno. Lo que si se es que yo no te odio y entiendo que detrás de la piel puedes tener muchas heridas que te hacen sufrir. Rezo por ellas. Rezo por ti. Y rezo a Dios por todas las personas dañadas por la pornografía.

Cordiales saludos.

Patxi Bronchalo. Un cura mas.


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6 pensamientos en “Carta de un cura a Amarna Miller, actriz de pornografía

  1. Esa pobre chica en el fondo está llena de resentimiento y dolor. Aunque en el mundo hay hipocresía, también hay muchas cosas maravillosas que obviamente no forman parte de su vida y no sabe ella lo que se pierde al no tener un buen sacerdote como amigo

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  2. Está bien el sermón sr. cura.
    Ibas bien -siempre a mi juicio, sin para nada pretender adoctrinar a nadie en lo contrario-, hasta el momento en el que escribiste:

    “…Ella pensaba que era una especie de liberación, que trabajando así se la quería y valoraba…”

    Y, qué? Tal vez a ella se lo parecía.
    No criticaré yo ahora tus palabras, ya digo que en líneas generales me parecieron acertadas, humildes, dirigidas desde el corazón ancho que pretende encharcar al de los demás con su amor desinteresado. me pareció bien.
    Sin embargo… Nunca podemos dejar de predicar?

    Un saludo.

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      • Hola.
        A ver, sin pretender crear polémica.
        Lo dice él (de ella), ella defiende su postura -buena o mala, creo que no somos, ninguno, quiénes para juzgar), sobre su libertad para ejercer como actriz porno. Follando, vamos.
        Luego, si que es cierto que aporta, como no podía ser de otra manera, todos tenemos tanto experiencias y corazoncito, su visión sobre todos los abusos, dependencias, frustraciones, etc que el “porno” en si mismo lleva asociado.
        Pero no nos engañemos. No solo es en esa profesión. Cualquier tipo de trabajo piramidal, donde un jefe y sus subordinados hacia abajo de la pirámide, crea frustraciones y malos hábitos con los que muchxs tienen malas experiencias. Desde las secretarias de dirección hasta los de más abajo en la escala social del trabajo en si mismo.
        Unos son explotados a golpe de cena de negocios y otros humillados tras una escoba en un zaguán.
        Sin pretender hacer apología de nada, tampoco de la pornografía en este caso, solo apunté que el cura (perdone padre por citarle), a mi entender se había extralimitado someramente con una frase concreta de su sermón. La frase en que la juzgaba.

        Demasiado a menudo se generaliza con el significado de la palabra “sermón”, banalizando su significado al de tostón, al de perorata reprobatoria desde el púlpito en el cual el cura ejerce dicha acción.
        No es ese el significado que yo le doy. Cuando el cura de turno nos ofrece su sermón desde el púlpito, -ese breve balconcillo más cercano a su auditorio-, nos ofrece palabras que deben tener la misión de hacernos pensar, de hacernos recapacitar sobre el texto leído anteriormente para nuestra comprensión sobre el mismo.
        Lo que si ocurre es que se ha abusado mucho desde ese púlpito. Ejerciendo como adalid de una moral que muchas veces o no practicaba o estaba mermada por convicciones de otras jefaturas. Y eso, pasa factura con los años a un público cada vez más laico.

        En fin, ya me he extendido mucho, sólo añadir que a pesar de mis palabras, no soy ni creyente ni mucho menos practicante, pero si me gusta entrar en un templo y escuchar.

        Por eso decía lo de escuchar, comunicar, pero sin predicar.

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  3. Pingback: Iker Jiménez habla sobre la pornografía – Historietas de aquí y de allá

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