Dios está muerto – Dios no está muerto

A raíz de una película que han compartido en facebook, mi amigo Antonio García Sánchez me ha recordado un artículo de los suyos.

La película es cristiana, no católica, y dicen que muy buena.

Copio el artículo de Antonio y después pongo el enlace a la película.

LOS NUEVOS SACERDOTES
Antonio García (9-8-2012)

Dios ha muerto. Eso se lee en algunos “grafitis”, desvergonzadamente escritos sobre paredes urbanas. Por cierto, a esa palabreja que parece derivada del italiano, yo la llamo simplemente guarrería y atentado contra la propiedad ajena -que es más castizo-, por muy artístico y chocante que sea el dibujo o la expresión.

Pero a lo que íbamos: Dios ha muerto. Un gran hombre, buen cura y excelente amigo mío me comentó, hablando de éste “mensaje urbano”, que se deberían estar refiriendo a otra persona, porque si había muerto, es que no era Dios. De Perogrullo. Si a Dios se le atribuye el poder creador, si es el hacedor de todo lo existente y el mantenedor de la vida hecha por Él, ¿cómo va a morir sin que toda la creación desaparezca, muera con Él, todo quede en la nada…? Creo que no hay mente sana que logre entender esto.

Pensando en ello caigo en la cuenta de que, si Dios ha muerto, es que vivía. Solo muere el que previamente vive, ¿no es así? Lo que no existe no puede morir. Y si la existencia no ha sido hecha por Él, si no tiene nada que ver en nuestras vidas, ¿por qué ese interés en que muera? ¿A quién le estorba? ¿Quién puede matar a Ser tan poderoso, origen de todo ser? Y sobre todo, ¿a quién le beneficia su muerte?

Pero es tan lacónico, tan escueto el mensaje grafitero, que nos deja más dudas que respuestas. Por lo que deduzco que el pobre mensajero encargado de la esquela mural, apenas tiene información. Su “sacerdote ideológico” solo le ha comunicado el óbito, sin informarle de los detalles. ¿Ha sido de muerte natural, o lo ha matado alguien? Y otra cosa: ante el deceso de personaje tan importante, ¿cómo no nos informa a los millones de huérfanos que quedamos cuándo y donde es el velatorio y el consiguiente entierro? No me digan que no es una grave desconsideración.

De manera que no paro de darle vueltas. De muerte natural, es metafísicamente imposible demostrarlo. Por lo que deduzco que ha sido asesinado. Tampoco sé si habrá posibilidades de hacerle la autopsia. Pero sí sé que esto no puede quedar así. Es necesario esclarecerlo. Sí, creo que en realidad entre muchos le han matado. Pero atentos, todo crimen tiene un móvil, una razón que lo impulsa. Al menos eso dicen en las series de televisión. No me tachen de presuntuoso, pero creo que he dado con el motivo. Bueno, en realidad hace tiempo que me lo barrunto.

Lo han matado la nueva clase sacerdotal y sus adeptos. Pero solo ha muerto para ellos y lo anuncian como un hecho universal, ¡qué presuntuosos! En realidad, lo han matado, mejor dicho, lo intentan matar, los sicarios de la nueva religión.

Nos encontramos hoy, en esta época postmoderna de la cultura europea, ante un evangelismo ateísta, con multitud de nuevos predicadores de la muerte de Dios. Llámese socialismo progresista, capitalismo de libre mercado, adoradores del culto a la ciencia… Todos tienen el propósito de salvar a la humanidad, redimirla, conducirla al paraíso terrenal meramente material. Un mundo que ha de ser a la fuerza, por definición, limitado, finito, perecedero, sin trascendencia. La paradoja es que pretenden convencernos de que son capaces de llevarnos a ese mundo feliz sobre un universo no construido por ellos, sobre una tierra que no es suya, bajo un cielo infinito de estrellas cuya esencia desconocen y manipulando a su antojo unas vidas de las que no son autores. Pero no son parcos en palabras y han sabido elaborar una doctrina humanitaria progresista, llena de solidaridades, tolerancias, libertades, ayudas a desfavorecidos, derechos humanos, honestidades, etc., etc., que no es más que una burda réplica, un pobre sucedáneo, un ridículo calco de la doctrina cristiana… desprovista de Dios. Sin trascendencia, sin misterio. Sin futuro. Desprovista de moral.

Con la sola, imperfecta y limitada herramienta de la razón –de su razón-, pretenden redimir al ser humano cortándole las alas de la eternidad, su inalienable vocación de vida imperecedera. Son astutos, porque ese campo de lo trascendente no lo dominan, no lo pueden manejar y, guiados por esa impotencia y por su afán de poder absoluto, que solo pueden ejercer en un limitado espacio de tierra y de tiempo, persiguen a una religión de fe y esperanza y a un Dios “competidor”.

Pero se equivocan. Por más esfuerzos que hagan, no cuentan con que reprimir el impulso religioso no lleva a su extinción. Es indisociable de la condición humana. Y si exilian a la religión, si la expulsan por la puerta, volverá a entrar por las ventanas, por la chimenea o por las rendijas de la pared.

Mas no crean que, aunque quieran aparentarlo, persiguen a cualquier religión, no. Persiguen al cristianismo, cuna donde ellos nacieron y escuela donde se formaron. Se encuentran diluidos en la misma sociedad que recibió del cristianismo sus valores y su concepción humanitaria del hombre. Dignidad, justicia, respeto, amor. Libertad. Pero son soberbios y ambiciosos, y de ahí su porfía, su insistente tenacidad en convertirse en sacerdotes de una nueva religión, exclusivos oráculos de la sabiduría total, en lucha a muerte contra el único enemigo que puede hacerles frente. Y por eso nos quieren hacer creer que Dios ha muerto. Dios estorba para que ellos puedan imponer su ley, sus principios, sus ideologías. Dios estorba para que ellos puedan conducir el mundo a su antojo. Pero, ¿a qué anunciarlo públicamente, cuando Dios solo muere en el corazón de cada persona, en el interior del alma humana que desea matarle aún sin conocerle? Y aun esto lo pongo en duda: ¿muere, o está latente, silencioso, paciente, esperando ser llamado desde cada uno de nosotros?

Si dicen que ha muerto es que vivía. Yo les aseguro que sigue viviendo, que jamás podrán matarle. Y que los homicidas, los nuevos sacerdotes, jamás podrán darnos lo que ellos no tienen.
Sólo Dios.

 

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4 pensamientos en “Dios está muerto – Dios no está muerto

  1. Si, es una muy buena película. De cuidado algunas partes con las cuestiones doctrinales que se filtran sutilmente, pero es muy buena. Es una realidad sobre todo, cómo tenemos que sufrir los creyentes el maltrato de los ateos empiristas en ámbitos de estudios. Conozco quien tiene que hacerse el sordo y decir lo que el profesor quiere escuchar para aprobar la materia.

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