¿Vender las riquezas de la Iglesia?

Hay gente que sigue diciendo eso de que la Iglesia o el Papa venda sus riquezas para darle el dinero a los pobres y así se acabaría la pobreza.

Yo no soy ninguna experta en esto, solamente me hago unas preguntas:

– Si la Iglesia o el Papa vendiera las supuestas riquezas que tiene ¿las compraría alguien?, ¿los que piden que las vendan se las comprarían?

– Tampoco sé si las pueden vender, no sé a quién pueden pertenecer. Hay bienes de la Iglesia que pertenecen directamente al pueblo. Por poner un ejemplo, el monumento al Corazón de Jesús que se hizo en el pueblo de mis padres, las mujeres fueron de casa en casa para conseguir el dinero para pagar a los trabajadores que lo hicieron, además les daban la comida y el alojamiento. Lo primero no sé quién podría comprar ese monumento y lo segundo que es del pueblo y no se vende. Y muchos objetos que hay en las Iglesias son así, del pueblo.

– ¿Cuánto valen esas riquezas? ¿Darían mucho dinero por ellas?

– En caso de que alguien las comprara y diera mucho dinero por ellas, ¿qué se podría hacer con ese dinero?

– Si se da directamente a los pobres, que a todo esto, parece que los pobres somos todos los que no somos ricos, seguro que todos querríamos un pellizco de ese supuesto mucho dinero. No sé, repartido entre todo el mundo a cuánto tocaríamos, además de eso de que el que parte y reparte se lleva la mejor parte. No creo que nos tocara mucho. Y con ese dinero se pagan algunas deudas o algún capricho y cuando se acaba se ha acabado y volvemos a ser pobres.

– O se crean hospitales, escuelas… pero para mantener eso hace falta más dinero, para medios, para pagar al personal que trabaja. Nada, que con las supuestas riquezas del Vaticano nos quedamos a medias.

– Y una última pregunta: ¿Los que piden a la Iglesia que vendan todos sus bienes han vendido los suyos para darlos a los pobres? Porque no se trata de pedir que los demás hagan lo que nosotros no hacemos. Habrá que dar ejemplo.

Pues eso, preguntas que me hago.

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18 pensamientos en “¿Vender las riquezas de la Iglesia?

  1. Y te dirán: pues eso pedimos al Vaticano: que dé ejemplo.
    Si se ponen con el “y tú más” sin dar ellos de lo suyo, aunque tuvieran razón en la crítica, pierde toda su fuerza como crítica constructiva; para destruir no hay que ir con la coherencia por delante.
    A la Iglesia, entiéndase la institución y lo que se ve de ella, el papa y donde vive, los obispos e idem… incluso los curas y casas donde viven, que algunas son o fueron palacios, a la Institución no le hace bien ni tener poder civil, porque el Reino de Dios no es como los de aquí, y además los hijos de la luz no suelen ser muy espabilados en los asuntos del mundo… Ni tampoco le hace bien a la Iglesia estar al abrigo del poder civil, porque pierde libertad para hablar, como la hubiese perdido san Juan bautista si estuviese a sueldo de Herodes antes de que se liara con la mujer de su hermano. A la Iglesia no le hace bien estar en posesión de muchos bienes, tanto si son valorados en muchas cifras hoy día como si ya son ruinas imposibles de mantener en pie. Porque los bienes materiales atan. Si son caros, duele desprenderse de ellos. Y si son ruinas, es imposible desprenderse de ellas porque nadie las quiere. Pero la Iglesia no es La institución sino la comunidad. Yo no quiero decir “el pueblo” porque el pueblo es un grupo humano ya no homogénero como lo pudo ser en otros tiempos. No todos tienen por qué estar bautizados o ser creyentes o ser católicos. Y la Iglesia representa a éstos, no incluye automáticamente a los de otras religiones o ateos o a los que hayan apostatado. Además, para representar al “pueblo” también se apuntan, sobre todo si se puede ganar dinero con ello, los alcaldes, las asociaciones de vecinos y las comisiones de fiestas. Supongamos que la gente se siente Iglesia y entiende por parroquia lo que se debe entender y no confunde. (En Galicia, donde están no sé si la mitad de las aldeas de toda España, se solapa mucho una cosa con la otra aunque la parroquia no ha llegado a tener entidad civil.) Los bienes de la Iglesia, que es bueno que sean propiedad de la institución que oficialmente la representa porque, si no, los intereses de ella (anuncio del evangelio, celebración de la fe y ejercicio de la caridad) no serían protegidos por las instituciones civiles si económicamente o electoralmente no interesara… son bienes reunidos con la colaboración de los muchos miembros, que como tú decías pusieron dinero y sus manos incluso para levantar un monumento. Pero cuando una autoridad declara un monumento “patrimonio”, se apropia de su gestión o impide que el pueblo, compuesto por herederos y descendientes de aquéllos donantes y constructores, lo enajene. Si el monumento trae turismo y con él dinero, cambia el balance de poderes y perspectivas, se pierde su sentido original por su beneficio económico, se pervierte -como ha pasado todita la vida- el sentido original de las cosas, las autoridades declaran las fiestas de interés turístico y van sometiendo a la comunidad que todavía las celebra como expresión de fe, subordinando eso al interés -los intereses- económico… La historia del mundo, criatura. Y si el Vaticano dejara de ser un microestado y el Papa se fuera a vivir a un cajero automático, sus enemigos lo seguirían siendo por regla general. E Italia no permitiría que el Vaticano pasara a manos privadas. Tanto lo podrían comprar empresas privadas como empresas públicas tras las que estaría algún gobierno extranjero. Italia no permitiría que los supuestos “tesoros” del Vaticano se vendieran.

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    • Gracias por tu comentario madeinjalisia76. Creo que tienes razón en todo lo que te he leído, y como tú dices si se vendiera todo, los enemigos del Papa lo seguirían siendo. Además es que creo que el Vaticano o la Iglesia como institución, no tiene por qué ser distinto de nosotros, de los demás. Con nuestro dinero podemos dedicar una parte a ayudar al que lo necesita, pero si lo vendemos todo y lo damos, entonces nos convertimos nosotros en pobres y ya no podemos seguir ayudando.
      Otra cosa que no dice esta gente es toda la obra social que hace la Iglesia, eso se lo callan, como si no se diera dinero, ni se ocupara de los que nadie se ocupa.
      A mí, sin saber de esto, me parece que lo que quieren es ver a la Iglesia destruida y se piensan que si consiguen dejarla sin nada material la destruirán. No saben que la Iglesia no es lo material y que eso no la destruiría.

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  2. La verdad es que es un tema tan manido.. un topicazo clásico con el que te encuentras frecuentemente. Yo me preguntaría si los que defienden eso han vendido sus bienes y han repartido el dinero entre los pobres. Seguro que si lo han hecho, al momento se han consagrado como religiosos o sacerdotes, porque una cosa así sólo puede hacerse con una llamada particular de Dios, y por tanto son miembros de esa Iglesia.
    En segundo lugar, a esto suele llamársele “las economías de Judas”, porque fue él el primero que se quejó de eso… y Cristo mismo lo corrigió. Judas reprocha que no se haya vendido el perfume con que se ungía a Jesús, para dar el dinero a los pobres y Jesús le responde que a los pobres “siempre los tendréis”.
    En tercer lugar, según los cálculos realizados, con el “dinero del Vaticano” se puede alimentar a toda la humanidad durante… 1 día. Punto.
    Los tesoros de la Iglesia ya están en África. Se les llama “misioneros”.

    ¡Un saludo, Clara, y adelante con tu blog! 😉

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  3. -Mira, es verdad que hay riqueza, las piezas de arte del Museo Vaticano solamente valen fortunas. Y hay coleccionistas que mueren por ellas. Pero te garantizo que toda la riqueza del Vaticano no representa ni un décimo de la fortuna que se guardan quienes pregonan estas difamaciones.

    -Ademas, si no recuerdo mal, tengo entendido que la venta de cualquier bien del Estado Vaticano esta trabada por un tratado de larga data ya.

    -En tercer lugar, quien tan molesto este por el asunto, que dé el ejemplo primero.

    -Me gusto el comentario de Isael, los tesoros de la Iglesia están en África, y en tantos otros lados. Como dice el Santo Padre. El hambre en el mundo no es por cuestiones de dinero. El problema de otro orden.

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  4. Pingback: Sobre la financiación de la Iglesia | Historias de aquí y de allá

  5. Excelente post!!!! Y en mi opinión los primeros que deberían de empezar a regresar al pueblo lo que les pertenece son los politicos. Al menos aquí en México ganan un gran sueldo y solo piensan en aumenar sus riquezas, robar al pueblo. Pero bueno mejor seguir orando porque Dios nos mande verdaderos gobernantes que se mortifiquen por el pueblo.

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  6. Pingback: El IBI y la Iglesia Católica – Historias de aquí y de allá

  7. Mira quién salió para llevarte, esencialmente, la contraria. Pero es que en esto hay mucha confusión, yo tengo opiniones claras (¿serán por eso sospechosas?), y quiero echarlas del pecho.

    No debemos en ningún momento olvidar que casi todos los que nos hablan de vender las riquezas (en parte reales, en parte supuestas) lo hacen con intención de crtiticarnos y aun de herirnos. Y esa es la razón de que muy pocos colegas míos sean capaces de aceptar la más mínima proposición al respecto. Y contaré, señores, dos cosas: la primera, que cenando con unos curas, suscité este tema, y uno llegó al extremo escandaloso de decir que él no daría un recuerdo de su madre para salvar de la muerte a un hambriento; la segunda, que inmediatamente -y con una violencia imperativa- llamé herejes a ese y a alguno más que lo apoyaba.

    Sepamos abstraernos de la provocación y de la herida que nos buscan, para ver la parte de verdad que puedan tener. “Todo lo verdadero, lo diga quien lo diga, procede del Espíritu Santo”, dice Santo Tomás.

    Y es que a mí, muchas cosas, en esto de vender, sí me parecen posibles y realistas. Ni es admisible el extremismo que clama por un Papa desnudo dentro de un tonel, ni menos lo es el de quien dejaría morir de hambre a algún quídam porque no quería desprenderse del orinal de la madrecita añorada.

    Y ahora me corresponde ir contestándote, ínclita Clara María, en tus opiniones, que será la mejor manera de exhibir las mías.

    – Que no comprarían los que reclaman la venta es un aserto de provocación y que no prueba nada, en la medida en que ellos cuentan con que otros sí lo harían.

    Y luego, sobre si comprarían otros, responder es cuestión de medida y de realismo como creo que todo lo es en este tema. Puede ser que la basílica de San Pedro no pudiera comprarla nadie, pero ¿es pecado bajar el precio? Y luego, si no nos compran la de San Pedro, estoy convencido de que nos comprarían las catedrales góticas. Nadie deniegue porque me equivoque, sino entiendan vuesas mercedes que estoy poniendo ejemplos.

    – Ciertamente, hay bienes que pertenecen al pueblo y a los cuales, por lo tanto, no debes colgarles un “de la Iglesia”. Pero entonces no hay más que saber qué es lo de la Iglesia. Cuando es un embrollo, se esclarece con datos históricos y normativa jurídica.

    Y suele traerse a colación el asunto de las donaciones. En la catedral de Toulouse -por ejemplo- hay un cáliz valiosísimo que donó el rey Chindasvinto. ¿Puede venderse? Yo, si me dicen que lo donado no puede venderse, respondo dos cosas. Primero: si se busca y, con suerte, se encuentra en el archivo catedralicio la escritura de donación, podemos llevarnos una sorpresa y encontrar establecido que puede venderse a beneficio de los pobres; la donación no supone necesariamente inamisibilidad.

    Segundo: Salvo lo que diga el derecho canónico y el civil -que también, por otra parte, son reformables-, en esto de la donación, yo pienso lo contrario del proverbio: “los regalos no se regalan”, para quedarme con “Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita”. Si me regalan algo, no tienen en absoluto derrecho para reprocharme que yo se lo regale a otro; porque, si me lo reprochan, no me lo han regalado. Santa Rita, una vez que me lo dan es mío, y yo puedo, por ejemplo, vender el cáliz de Chindasvinto -sería un rey un poco gordito, con ese nombre-, haya o no escritura de donación. Y quien piense otra cosa, que no me regale cálices.

    – “¿Cuánto valen esas riquezas? ¿Darían mucho dinero por ellas?” Por unas más y por otras menos. Eso tiene una ventaja: poder escoger muy bien lo que se vende y lo que se retiene.

    – “En caso de que alguien las comprara y diera mucho dinero por ellas, ¿qué se podría hacer con ese dinero?” Clara María: ¿Qué se hace con el dinero? Comprar, vender, todo eso. La Iglesia podría hacerlo en los planes de ayuda a necesitados (ayer volví a leer que la Iglesia tiene 300.000 colectivos a servicio de los necesitados, y empleo la palabra “colectivos” por ser quizás la de mayor anchura y dar cabida a instituciones de todo tipo). Pero también podría impulsar una mejora de la enseñanza en los centros católicos. Y mejorar arquitectónicamente templos degradados que estén en uso, así como abastecerlos de equipamiento litúrgico. Podría estudiar un plan económico para centros de religiosos empobrecidos.

    Y uno dice: para estas cosas, ya hay dinero. Pues muy poco, y para eso vendemos: para tener más y poder aplicar más.

    Leí hace muchos años un libro en que se contaba que alguien hizo un recuento de las riquezas de la Iglesia. Dividió el presupuesto anual del Estado Vaticano entre todos los católicos… y salía a una peseta por católico.

    Tengo que dejar esta apostilla a medias. Sépase que soy de la opinión contraria a la mayoría abrumadora de mis hermanos sacerdotes: se puede dar mucho más de lo que estamos dando. Yo soy la diferencia, para servir a Dios y al respetable.

    Pero que venga alguien y nos demuestre que está dando la centésima parte que nosotros.

    *Antes quiero morir que vivir sin ser todo de María (S. Luis María Grignion de Montfort).*

    *Entra en mi blog* *Soycurayhablodejesucristo* *y deja una apostilla **p**ara llevarme la contraria. Pincha aquí. * * *

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    • Ya sabía yo quien me iba a llevar la contraria 🙂
      Tiene sentido lo que dices.
      Te doy totalmente la razón en que quien regala algo ya no tiene ningún derecho sobre lo que ha regalado y es el que lo recibe quien puede disponer de ello como quiera. Ahora, a ver quien es el que tiene la palabra sobre lo que se dona a la Iglesia…
      De todas formas, los que insisten tanto en este tema, yo creo que lo que quieren es ver a la Iglesia destruida, piensan que si se vendiera todo desaparecería.

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      • De acuerdo. Pero, en lo que dicen, algo, y aun algos, habrá de razón. Seamos humildes, seamos sinceros, amemos la verdad, ya que, como decía, “todo lo que es verdadero, dígalo quien lo diga, procede del Espíritu Santo”. El caso de Roma -quizá no solo por la cuestión de las riquezas- es tan emblemático que ha dado lugar a un proverbio: “Roma vedutta, fede perdutta” (“Si visitas Roma, pierdes la fe”). Y me contaron de un caso que fue exactamente así: una mujer que perdió la fe de resultas de una vista a Roma.

        ¿Que alguien opina que eso fue sin razón? No lo dejaré en su ilusión de estar en la verdad. Pero sí le diré que puede tratarse de un escándalo a escala mundial, porque de todo el mundo acuden diariamente los viajeros. Y dice Jesús: “¡Ay del mundo por los escándalos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el escándalo!” (Mt 18,7).

        Toda crítica es un regalo y una cantera. ¿De veras no estamos dispuestos a admitir lo que puede hacernos mejores, aunque salga de boca que solo persigue nuestra insidia?

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    • Vale. Otros 100 puntos para ti. Hay que aceptar la verdad, venga de donde venga.
      De todas formas, que yo sepa, se administran todas esas “riquezas” para conseguir otras riquezas: escuelas, hospitales, residencias de ancianos…
      Si se vende todo, se reparte el dinero y ¿qué pasa con lo que necesita dinero para funcionar (hospitales…)?

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  8. Ah, es que tú has caído en la trampa en que caen todos. Pregunto: ¿En algún momento he hablado yo de vender “todo”? ¿No me he cuidado de plantear una opinión moderada? Rechazo un papa vestido de un tonel, propongo que con los objetos y demás vendidos se mantengan escuelas, obras de caridad, etc. (con lo cual esa parte de la venta revierte sobre el comprador),

    También en la famosa cena con aquellos curas me reprocharon que fuera partidario de vender todos los cálices: transformaron mis palabras automática e inconscientemente; yo había hablado de un 40 por ciento, por decir algo.

    Y tú, ahora,…

    También alguno dio un respingo cuando dije que había publicado un artículo titulado “Homosexuales: La Iglesia os ama”. Somos un poco lentos, ¿no te parece?

    Y cedo a la tentación y os ofrezco el artículo:

    https://soycurayhablodejesucristo.wordpress.com/2014/02/01/homosexuales-la-iglesia-os-ama/

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  9. Tienes razón. He pensado que decías lo mismo que los que pretenden que la Iglesia lo venda todo. Perdona por haber malinterpretado tus palabras.
    Entonces, lo que quieres decir es que se venda más de lo que se vende… Puede ser… La verdad es que yo no tengo ni idea de si se puede vender más o no. Puede que sí.

    Muy bien el artículo de los homosexuales.

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